Geoffrey Chaucer

Geoffrey Chaucer (1342-1400) está considerado el padre de la literatura inglesa y el más agudo observador de su época. En su obra, en la que destacan los Cuentos de Canterbury (1386-1400) influyeron por igual las corrientes europeas del momento y la propia tradición inglesa.

Chaucer nació probablemente en Londres hacia 1342. Su familia gozó de una posición acomodada, lo cual permitió su acceso al ámbito de los nobles.

Ya en 1357 estuvo presente como paje en la corte de Eduardo III y acompañó al rey en su expedición a Francia donde fue hecho prisionero. El monarca pagó su rescate y pudo regresar a Londres, ciudad en la que estudió derecho. Se casó con Philippa Roet dama de honor de la reina, en 1366.

Participó en diversas misiones diplomáticas, como la que le llevó a Milán en 1378 para buscar aliados contra Francia. Conoció otras ciudades italianas y se impregnó de la cultura humanista del momento, que luego tendría gran influencia en su obra literaria.

También ejerció de interventor de aduanas y posteriormente fue nombrado superintendente de los edificios reales y de las obras públicas de Londres, ciudad en la que falleció el 25 de octubre de 1400.

Obra

Su poema más antiguo conocido, El libro de la duquesa, fue compuesto entre 1369 y 1370, y estaba dedicado a la duquesa de Lancaster, su benefactora hasta entonces. Otras obras poéticas como La mansión de la fama, El parlamento de las aves y La leyenda de las mujeres virtuosas, presentan un carácter alegórico similar.

De la década de 1380 procede Troilo y Criseida, en la que es patente la influencia de Boecio, un filósofo cristiano del siglo VI. En la obra se narra una historia de amor que tiene lugar durante la Guerra de Troya y en ella aparecen abundantes referencias a la polémica entre el determinismo y el libre albedrío.

Sin embargo, su obra más conocida es, sin duda, los Cuentos de Canterbury, donde se observa la influencia del Decamerón de Boccaccio.

Dicha obra consta de diferentes relatos, historias que narran distintos personajes en su conjunto peregrinar al santuario de Santo Tomás de Canterbury. El hecho de que los protagonistas procedan de diversas clases sociales permitió al autor retratar magistralmente la época.