Benito Juárez

Busto del presidente de México Benito Juárez, en un mural obra de José Clemente Orozco

Benito Juárez (1806-1872), héroe político mexicano, fue un gran defensor de la ideología liberal. Considerado padre del actual estado mexicano, presidió la república entre 1858 y 1872, teniendo que hacer frente a la invasión de Napoleón III y a la imposición del segundo imperio mexicano.

Primeros años, política regional y exilio

Proveniente de una familia de indios zapotecas, Benito Juárez nació en San Pablo de Guelatao (en el estado mexicano de Oaxaca) el 21 de marzo de 1806. Huérfano desde los tres años, creció al cuidado de uno de sus tíos hasta que a los 13 años se mudó a la ciudad de Oaxaca e ingresó en el seminario para iniciar estudios de bachillerato.

En 1828 accedió a la universidad para estudiar derecho y allí fue donde entró en contacto con grupos simpatizantes de las ideas liberales, como el liderado por Miguel Méndez. A partir de estos años comenzó su carrera política: en 1831 fue elegido regidor, dos años más tarde diputado del Congreso local y en 1834 magistrado del Tribunal Superior. Entre 1844 y 1852 ocupó distintos cargos en el gobierno regional de Oaxaca, desde donde inició importantes medidas políticas destinadas a mejorar la situación de los indígenas y de las clases más desfavorecidas económicamente.

Sin embargo, la victoria de los conservadores encabezados por Antonio López de Santa Anna hizo que en 1853 Juárez fuera encarcelado y finalmente desterrado, primero a la Habana y después a Nueva Orleans. Aun así, no dejó de interesarse por la política de su país desde su destierro, participando en el Plan de Ayutla, donde se plantearon una serie de reivindicaciones y reformas de carácter liberal.

Ministerio de Justicia y presidencia de la república

En 1855, Juárez pudo regresar a México gracias a la victoria del liberal Juan Álvarez, bajo cuyo gobierno ocupó la cartera de Justicia e Instrucción Pública. Desde allí impulsó y organizó importantes reformas judiciales, como la llamada Ley Juárez, que privaba de su inmunidad jurídica a las fuerzas armadas y al clero, o la Ley Lerdo, que obligaba a la iglesia a vender sus propiedades. Asimismo fue también promotor y artífice de la Constitución liberal de 1857.

Ese mismo año cayó el régimen liberal, que fue sustituido por uno de carácter moderado dirigido por Ignacio de Comonfort en el que Juárez ocupó la presidencia de la Suprema Corte de Justicia; desde ahí, al año siguiente, alcanzó la presidencia de la república.

El comienzo de su mandato estuvo marcado por la Guerra de Reforma, que enfrentaba a liberales y conservadores mexicanos, por lo que se vio obligado a trasladar la sede de su gobierno a Veracruz. La inestabilidad política y económica derivada de estos enfrentamientos internos llevó a Juárez a decretar la suspensión del pago de la deuda externa, a fin de poder hacer frente a los problemas nacionales más inmediatos. Esta medida provocó que, en 1861, aquellos países más afectados (Reino Unido, España y Francia) mandaran una expedición a México para negociar la situación.

Aunque las legaciones británica y española abandonaron el país tras llegar a un acuerdo, Napoleón III no sólo no retiró sus efectivos, sino que inició un plan de conquista. Después de las victorias de Puebla y Ciudad de México, las tropas francesas controlaron el país, y en 1864 Maximiliano de Habsburgo fue coronado emperador de México bajo el nombre de Maximiliano I. Este imperio, sin embargo, apenas duraría tres años, ya que la resistencia (organizada por el propio Juárez) consiguió hacer prisionero y ejecutar a Maximiliano en 1867. Ese mismo año, Juárez fue reelegido como presidente en las elecciones presidenciales e inició una política destinada a restablecer el orden en el país.

Durante la última época de su vida y de su gobierno tuvo que hacer frente a grupos de oposición como el encabezado por Porfirio Díaz. Juárez murió en la capital mexicana de un ataque al corazón el 18 de julio de 1872, meses después de haber vuelto a ser reelegido como presidente.