Francisco I. Madero

Fransico Madero entra triunfante de la ciudad de México

Francisco Ignacio Madero (1873-1913), político mexicano, fue uno de los principales inspiradores y promotores de la Revolución Mexicana y presidente de la república entre 1911 y 1913.

Formación

Procedente de una familia de terratenientes, Madero nació en la hacienda “El Rosario”, en el estado de Coahuila (México), el 30 de octubre de 1873. Debido a la desahogada situación económica de su familia, tras terminar el bachiller en el Saltillo, tuvo la posibilidad de realizar parte de sus estudios de comercio entre los Estados Unidos y Francia. Durante esos años, además de realizar numerosos viajes por Europa, Madero se interesó por la cultura y la espiritualidad orientales.

De regreso a México, en 1893 se colocó al frente de la hacienda paterna, “San Pedro de las Colonias”, demostrando, durante los años que estuvo al cargo de ella, su habilidad para gestionarla exitosamente, no sólo en términos económicos (lo que se convirtió en un modelo para el resto del país), sino también humanos. En este sentido, su preocupación por los derechos y las libertades le impulsó a tomar medidas que mejoraran la situación de sus trabajadores, como la construcción de asilos o guarderías.

Entrada en política

El fuerte espíritu democrático de Madero lo llevó pocos años después a enfrentarse con el sistema político de reelecciones instaurado por Porfirio Díaz. Para ello comenzó creando en 1905 el Partido Democrático Independiente (presidido por él mismo), que surgió como oposición política al régimen porfirista.

Para exponer su ideario y hacer campaña política se valió del periódico El Debate, órgano dependiente de su partido, donde Madero publicó artículos como “Sufragio efectivo, no reelección”, que ponían de manifiesto lo antidemocrático del sistema entonces vigente. En esta línea, en 1908 publicó el libro La sucesión presidencial de 1910, donde llamaba a la población a retirar su voto a Porfirio Díaz y a recuperar la Constitución liberal de 1857. El apoyo popular que recibió tras la publicación de esta obra lo llevó a disolver el partido anterior y fundar uno nuevo bajo el nombre de Partido Nacional Antirreeleccionista.

En 1910 presentó su candidatura a las elecciones generales, obteniendo un resultado muy favorable, a pesar de no ganar, y logrando la incomodidad del gobierno porfirista, que le detuvo acusándole de estar preparando una rebelión.

Aunque fue encarcelado, poco después consiguió huir y refugiarse en San Antonio, Texas (Estados Unidos). Desde allí desarrolló el Plan de San Luis Potosí, llamamiento a la insurrección general de todos los ciudadanos mexicanos, programado para el 20 de noviembre de 1910. El éxito de la convocatoria concluyó con el exilio de Porfirio Díaz y la entrada victoriosa de Madero en la ciudad de México el 7 de junio de 1911.

Periodo de gobierno

Ese mismo año, tras disolver su anterior partido, fundó el Partido Constitucional Progresista, con el que venció en los comicios celebrados en noviembre. Aunque el inicio del gobierno de Madero se hizo bajo un signo muy positivo, recibiendo incluso el apelativo de “Apóstol de la democracia”, el desarrollo de su legislatura resultó decepcionante. Madero defraudó tanto a los conservadores, que apoyaban el régimen anterior, como a los revolucionarios, que no veían satisfechas sus demandas. Emiliano Zapata, colaborador suyo en otros momentos, se negó a disolver sus tropas hasta que se hiciera efectivo el reparto de las tierras prometido por Madero.

A comienzos de 1913 la situación de inestabilidad se había agravado considerablemente debido tanto a la oposición legislativa como al enfrentamiento con la prensa, y el 9 de febrero de ese mismo año el golpe de estado del general Victoriano Huerta lo obligó a dejar la presidencia. A pesar de la promesa de Huerta de facilitarle a él y a su familia el camino hacia el exilio, Madero fue entregado a los militares sublevados, quienes lo fusilaron el 22 de febrero de 1913 en la capital mexicana.