Emiliano Zapata

    Emiliano Zapata

    Emiliano Zapata (1879-1919), revolucionario mexicano que combatió a varios presidentes de la república reclamando un reparto justo de la tierra entre los campesinos. Su influencia e ideales se hicieron evidentes cuando en enero de 1994 surgió el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en el estado de Chiapas, uno de los más deprimidos de México, reclamando justicia y libertad (la misma consigna utilizada por Zapata 80 años antes).

    Emiliano Zapata nació el 8 de agosto de 1879 en San Miguel de Anenecuilco, estado de Morelos (México). Hijo de una humilde familia de campesinos, quedó huérfano a los 17 años. Desde muy joven se enfrentó a los poderosos terratenientes de la zona, lo que, por una parte, le valió ser arrestado y, por otra, convertirse en un prestigioso líder defensor de los campesinos, debido a lo cual fue nombrado presidente de la Junta de Defensa de las Tierras de Anenecuilco en 1909. Un año más tarde, con el estallido de la Revolución Mexicana, Zapata se adhirió al movimiento de Francisco I. Madero para acabar con el régimen de Porfirio Díaz y conseguir el reparto de la tierra entre los labradores.

    Sin embargo, una vez expulsado Porfirio Díaz del poder, el desencanto apareció pronto y Zapata se enfrentó a Madero, presidente desde noviembre de 1911. Entonces estableció su propio programa de reformas, plasmado en el Plan de Ayala, en el que entre otros cambios se defendía la nacionalización y la expropiación de las propiedades en manos de caciques y hacendados, la entrega de parcelas a campesinos sin tierras y la indemnización para las viudas y los huérfanos de los que cayeran por defender estos ideales.

    El líder revolucionario se lanzó a la lucha con la consigna “Tierra, justicia y libertad”, lo que le atrajo el apoyo de las clases más desfavorecidas. Bajo una constante guerra de guerrillas, Zapata dominó amplios territorios del sur del país, tomando las ciudades de Yautepec, Cuernavaca y Cuautla, entre otras, y procedió a redistribuir la tierra.

    Paralelamente, en febrero de 1913 Madero fue asesinado por uno de sus hombres de confianza, el general Victoriano Huerta, quien tomó el poder. Sin embargo, Huerta se mantuvo poco tiempo al frente del gobierno porque, en julio de 1914, fue obligado a dejar el país, siendo sustituido por el político Venustiano Carranza. Las diferentes facciones revolucionarias y los representantes de Carranza se reunieron en la Convención de Aguascalientes (octubre-noviembre de 1914), donde zapatistas y villistas alcanzaron varios acuerdos. A pesar de todo, las negociaciones fracasaron ante el rechazo de Carranza, lo que provocó el resurgimiento de la guerra en todo el país. En diciembre de 1914, Emiliano Zapata y Pancho Villa firmaron el Pacto de Xochimilco, alianza entre ambos ejércitos y aceptación del Plan Ayala por parte de Villa. Pocos días después Emiliano Zapata, al frente del llamado Ejército Libertador del Sur, entró en la capital, ciudad de México, acompañado de Pancho Villa.

    Aunque Zapata no descuidó su estado natal, Morelos (donde se dedicó a crear comisiones agrarias para distribuir la tierra, reorganizó las industrias locales y fundó cooperativas), la guerra continuaba, lo que le obligó a seguir involucrado militarmente. Zapata conquistó la ciudad de Puebla y ganó varias batallas contra el ejército de Carranza, pero en 1917 su situación se volvió mucho más difícil ante la derrota de Pancho Villa en el norte y el aislamiento al que se veía sometido en el sur.

    El 10 de abril de 1919 Emiliano Zapata fue asesinado en una emboscada en la hacienda Chinameca, en Morelos, a la que había acudido para reunirse secretamente con el coronel carrancista Jesús Guajardo, quien le había hecho creer que quería unirse a su causa. Sus restos fueron transportados a Cuautla, donde se le enterró y reposa.